Los trapiches y la caña de azúcar

Los trapiches son un tipo de molino con el cual se puede extraer el jugo de algunos frutos como la caña de azúcar. En Guatemala se sabe que existían desde antes de finalizar el siglo XVI.

En nuestro pueblo solían usarse para obtener el jugo de la caña justamente y fabricar panela y azúcar café, aunque también se destilaba licor artesanal, que era conocido como licor clandestino o licor de barranco, ya que no contaba con licencia de distribución.

Imagen de referencia a cómo eran los trapiches. Créditos: https://aprende.guatemala.com

La caña de azúcar en Guatemala

En el segundo viaje que realizó Cristóbal Colón en 1493 fue traída la caña de azúcar a América, y de forma irónica y curiosa, el producto americano derivado del procesamiento de la caña (panela y azúcar café) acabó siendo uno de los más consumidos en Europa en aquella época.

Durante los siglos XVII y XVIII, la agroindustria de la azúcar cristalizada, realizada por los ingenios fue parte fundamental de la economía.

Desde 1536 se sabe de un expedicionario que vino a Guatemala junto a Pedro de Alvarado y pidió tierras para cañaverales, las que le fueron adjudicadas en Amatitlán.

Ya para 1587 había una producción masiva de panela y el Ayuntamiento de Santiago emitió las ordenanzas del gremio de hacedores de azúcar. En un censo de 1604 ya había registro de diez dueños de trapiches inscritos, los que tenían sus propiedades principalmente en el sector de Amatitlán y los demás pueblos que seguían hasta la costa del pacífico.

El licor de barranco

Se conoce así al licor clandestino o que se distribuía sin licencia alguna y era procesado con el producto obtenido de los trapiches, como el jugo de la caña de azúcar..

Este producto, a pesar de operar de forma clandestina; fue importante para la economía de muchas fincas y los pueblos en los que estas estaban, pues incluso se exportaba a otros pueblos que se dedicaban a otras actividades económicas y se obtenía ingresos sustanciales de esas ventas.

Los ingenios

Se sabe de varios ingenios en Guatemala desde 1649, y uno de los que menciona el cronista Francisco Antonio Fuentes y Guzmán es el de «La Compañía de Jesús», situado en nuestro municipio. Originalmente perteneció a españoles, uno de ellos Diego de Arriaza, quien lo vendió a Diego Gómez y que luego fue comprado por los religiosos jesuitas que tenían sede en ese lugar.

La finca de San Luis – que está camino a Escuintla – perteneció a los hermano Batres, y que esta y otra perteneciente a los Samayoa se destinaron a la producción de aguardiente.

Lo cierto es pues, que muchas de las fincas de aquella época, y que todavía existen en las orillas del Río Michatoya, se dedicaban a la producción de productos derivados de la caña, usando para ellos los trapiches.

El licor antes de los españoles

Antes de la venida de los españoles a estas tierras, las bebidas y brebajes que los mayas solían realizar, era consumidos con fines puramente rituales y religiosos, también de forma protocolaria para la celebración de algún pacto o intercambio.

Todo esto cambió cuando durante la colonia el poder económico y de producción estuvo en manos de los ladinos, y con la introducción de la caña, se creó una nueva forma de producir bebidas embriagantes que empezaron a comercializarse.

El licor que se consumía en Guatemala desde hace tres siglos se producía en fincas y haciendas de la época, y era vendido a los indígenas, muchas veces a cambio del poco salario que tenían. Incluso hubo mucha gente que intercambiaba cantidades de licor por las escrituras de las pocas propiedades que les habían quedado. Fue así como muchas tierras que aún pertenecían a los indígenas pasaron a formar parte de muchas fincas, algunas existentes hasta el día de hoy.

La cultura del licor en la actualidad

Justamente de la época colonial datan muchos textos de clérigos, historiadores y muchas otras fuentes en las que se cuenta como el licor se convirtió en un medio de manipulación por parte de los españoles y una salida a la difícil situación de los indígenas.

Todo esto debido a que la población indígena se convirtió – por la fuerza – en la mano de obra y recurso humano para los trabajos pesados y construcciones civiles y religiosas. Eran explotados con jornadas de trabajo excesivas.

Los domingos eran los únicos días libres por mandato de la iglesia. Sin embargo, era obligatoria la asistencia a la misa por la mañana, por lo que tenían ya solo la tarde libre; la que empezaron a usar para embriagarse y mitigar de cierta forma el dolor, cansancio y olvidar por un rato la condición de vida que les tocó enfrentar.

Es fácil comprender cómo hasta nuestros días, el embriagarse los fines de semana suele ser una salia a los problemas para gran parte de la población guatemalteca; especialmente los sectores que siguen siendo explotados en las fábricas e industrias del país.

Vestigios de los trapiches en Palín

El pasado fin de semana nos concedieron acceso a la finca El Farol, en la que aún se pueden ver algunos restos de lo que era un trapiche, ubicado a un lado del camino a la finca el Chilar.

Evidentemente queda solo una parte de ladrillos, ya que el resto de esta construcción fue usada como mortero y base para el camino ya mencionado. Incluso hoy día es posible ver aún en el suelo pedazos de los muros.

Al final del artículo hemos dejado el vídeo de la transmisión realizada ese día desde la finca. Fotografías y transmisión de vídeo: Q’aniil Wolf Music Producciones.

Arte palineco – Restos de trapiche ubicado en la Finca el Farol.

Hay también un acueducto – o lo que queda de él – que se usaba para llevar agua a la finca. Una parte se usaba para el riego de los cultivos y otra se almacenaba en una enorme pila de piedra para diversos usos.

Arte Palineco – Acueducto con el que se obtenía agua para regar las plantaciones de caña y café.
Arte Palineco – Restos de un acueducto que llevaba agua a las plantaciones de caña y café.

Transmisión 19/09/2021

El domingo realizamos una transmisión desde la entrada a la finca El Chilar, con el historiador palineco Juan Cornelio Alonzo, en la que se abordaron muchos temas referentes a los trapiches y el licor artesanal. En el vídeo puede verse en el suelo los restos de los muros de algunas construcciones antiguas.

Fuentes externas de información:

De trapiche a ingenio; la aventura de una empresa familiar. José Molina Calderon. Producción editorial Galería Guatemala.

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